¿Qué éxito puede esperar un llamamiento como éste?

Por un lado no es nada arriesgado afirmar que el éxito práctico está asegurada por el hecho de que éste no depende en absoluto del número de participantes, ni de la participación de los medios de comunicación o de las redes sociales. El objetivo es crear un espacio y tiempo para el debate sobre el interés y la necesidad del arte, y esto se ha logrado perfectamente con la puesta en marcha y la continuidad del proyecto. Aquellos que le prestan el interés necesario, encuentran ese tiempo y ese espacio para la reflexión.

También, desde un punto de vista puramente conceptual, el proyecto tiene también un éxito per se, si se considera que sólo las instituciones y particulares que se unan al proyecto y detengan sus actividades el 20 de enero son de carácter artística. La misma definición del proyecto impulsa a pensar que el hecho de que esas instituciones no cierran las puertas ese día es que ellas mismas no consideran que tengan ninguna relación con el arte, a lo que no hay nada que objetar. Por tanto, el índice de participación es siempre del 100%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una de las características más interesantes del proyecto es que está a la vez destinado al fracaso más callado y oscuro. A ningún proyecto que tenga como motivo principal la negación, la falta de incentivos, la imposibilidad de producir dinero o promoción, y que no arengue a las masas y las convenza de que son merecedoras de todo, se le presenta un futuro muy prometedor. Pero por la lógica propia del Día internacional sin arte, su fracaso y desaparición probablemente representen un éxito de otro tipo.